¿Quién puede entenderte mejor cuando tu pareja ha sido infiel?

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Cuando sientes tu corazón salir por la boca porque lo que siempre temías se está por confirmar “la infidelidad de tu pareja”

En las líneas que te entrego hoy te comparto como viví esa experiencia y como fue.

Mi camino, cuando el bache de la infidelidad era el trayecto por andar infidelidad

 – “Mi amor ya estoy aquí, ¿llegas pronto?Te estoy esperando” 

Este fue el mensaje que me encontré en el teléfono de casa al llegar después de haber estado una semana en un congreso en Brasil.

El número me era familiar, hice memoria y caí en la cuenta de quién había escrito el mensaje pero pensé, “se habrá equivocado”.

No obstante, el mensaje siguió dándome vueltas en la cabeza durante días y observaba con más detalles ciertas cosas:

Percibía a mi marido muy pendiente de su teléfono, como si estuviese preocupado por algo y no pudiese descuidarlo un instante.

Estuve muy alerta tratando de atar cabos y me despertó la curiosidad por averiguar más.

Una noche, acostados en la cama por un rato y sin poder conciliar el sueño, me percaté que llegó un mensaje al teléfono de mi esposo.

Me quedé esperando a que él lo lea pero sin el más mínimo movimiento de su parte.

Se me pasó una idea por la cabeza: leerlo yo.

Silenciosamente y con todo el cuidado de no hacer ningún ruido, me levanté, tomé teléfono que estaba sobre su mesita de noche, cerca de su cabeza.

Mi corazón empezó a latir fuerte por el nerviosismo de que me encontrara hurtando su teléfono. Salí precipitadamente del dormitorio y ahí veo el mensaje:

–  “HOLA…”

¡Bingo! El mensaje venía del mismo número de aquel otro mensaje misterioso días atrás en el teléfono de casa.

Y lo contesté con un:

“Hola, bien…¿y vos?”.

No recibí respuesta a mi mensaje.

Resignada, enfrenté el instante de devolverlo sin ser pillada poniéndolo en el lugar que estaba, enchufarlo y dejarlo en la misma posición.

Regresé con mucho sigilo para que mi marido no se despierte y cuando me metí en la cama, sentí gran alivio por no haber sido sorprendida; me quedé pensativa pero con mayor curiosidad de lo que estaba descubriendo y, de repente…

En ese mismo instante irrumpió en el silencio otro “bip, bip”. Esta vez él sí se despertó, tomó su teléfono y miró la pantalla.

Me asomé junto a él para leerlo pero él ocultó la pantalla de mi vista y mi corazón se dispara. Ahora sí mis sospechas se estaban confirmando y empiezo a entender de qué iba todo esto…

Le pedí a mi marido que me enseñe el mensaje pero él rehusó; se lo vuelvo a pedir con más firmeza y una vez más me lo negó. Empezamos a forcejear por el teléfono.

Yo estaba decidida a pillarle infraganti, arrancarle la verdad de sus labios, y mostrarle yo misma las evidencias de mis sospechas.

Estuvimos forcejeando hasta que mis nervios se apoderaron de mis actos y le di una cachetada.

Él enfureció y esto inició una discusión atroz en donde él actuaba como un inocente que no entendía lo que estaba pasando.

En eso un  “tocto”, golpearon a la puerta, era mi hija que se había despertado y que pedía entrar para saber qué estaba pasando con nosotros. Hice todo lo posible para convencerla de que regresara a su cama. Se marchó obedeciendo pero contrariada.

Mi marido y yo continuamos discutiendo y esta vez con sus gestos amenazó con pegarme, me hizo retroceder atemorizada hasta encontrarme arrinconada y achicada contra la pared como preparándome para recibir la paliza de mi vida.

Pero me armé de coraje, di un paso al frente y le dije:

 

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 – ¡Pégame, pero pégame bien, que te valga la pena, porque será la primera y última vez que me pondrás la mano encima!

En ese instante bajó la mano, retrocedió, tratamos de recobrar la cordura y calmarnos. Yo le pedí una explicación, pero él seguía negando a toda costa mis sospechas.

Esa noche las cosas quedaron así y regresamos a la cama.

Te sientes identificada posiblemente en más de una parte de este relato.

Pero aquí no termina lo que he vivido con la infidelidad de mi pareja.

El sentimiento de culpa por el dolor que le pudiera causar a mis hijas, el miedo a un futuro incierto me paralizaron.

Si hoy estás pasando por esta experiencia y buscas superar ese miedo. El sentimiento de culpa, poner claridad a todo ese revoltijo de emociones que te tienen:

  • Paralizada,
  • Atormentada 
  • Intranquila

Te sigo contando la siguiente parte de mi historia aquí 

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